Lecturas en inglés para aprender: cómo practicar sin frustrarte

Las lecturas en inglés ayudan más cuando son lo bastante fáciles para seguir y lo bastante interesantes para repetir. La frustración suele aparecer cuando el texto es demasiado difícil, demasiado largo o no te interesa.

La lectura extensiva funciona mejor con mucho material comprensible e interesante. Un metaanálisis de Nakanishi encontró efectos positivos de la lectura extensiva en el aprendizaje de segundas lenguas (Nakanishi 2015).

La prueba de frustración

Después de una página, pregúntate:

Si casi todo es sí, continúa. Si casi todo es no, baja de nivel.

Rutina semanal simple

Prueba esto:

  1. Tres lecturas muy fáciles para ganar velocidad.
  2. Dos lecturas justas para aprender vocabulario.
  3. Una lectura un poco más difícil solo si el tema te interesa mucho.

El error es convertir cada lectura en una pelea. La dificultad puede sentirse productiva, pero demasiada carga mental reduce la atención disponible para entender. La teoría de carga cognitiva explica por qué las tareas sobrecargadas pueden aprenderse peor (Sweller et al. 1998).

Qué guardar

Guarda inglés útil:

Luego repásalo. La práctica de recuperación está relacionada con mejor memoria a largo plazo (Roediger & Butler 2011).


Deja de estudiar inglés. Empieza a leerlo.

Verbista convierte la lectura en la forma más fácil de aprender de verdad, con historias a tu nivel y práctica del vocabulario que aparece mientras lees.

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